La pelota está manchada con sangre… Diego

Cuando el domingo 13 de julio de 1930, en Pocitos, Uruguay, el francés Lucien Lauren convertía el primer gol de los mundiales, frente a la selección mexicana, se daba inicio al Campeonato Mundial de Fútbol. Francia derrotaba a México por 4 a 1. Ni Laurent ni Jules Rimet, presidente de la FIFA, imaginaron que 96 años después ese torneo de fútbol sería más importante que la OTAN y la ONU.
En 1930 existían en el mundo 70 países soberanos y 2.000 millones de habitantes; en la actualidad, 195 países (observados Vaticano y Palestina) y 8.300 millones de seres humanos habitamos el planeta Tierra. En los últimos 96 años se cuadruplicaron los habitantes en la Tierra. Después de la Segunda Guerra Mundial se inició un proceso de descolonización y disolución de estados grandes como la Unión Soviética y Yugoslavia. Reino Unido, Francia y Bélgica tuvieron que abandonar territorios en gran parte de África y Asia.
Cuando el jueves 11 de junio de 2026, en el estadio Azteca, México, el árbitro dé el pitazo inicial entre el seleccionado anfitrión y Sudáfrica… se detiene el mundo. Hasta el 19 de julio, que es la fecha de la final en el Netlife Stadium, cerca de Nueva York, todo se ralentiza. Los líderes mundiales ya anunciaron que la política y la economía se relanzan el lunes 20 de julio. 39 días en estado catatónico.
Los políticos han dicho públicamente que las campañas electorales vendrán después del mundial; que la inflación de julio comenzará con 0 (Milei); precandidatos a presidentes manifestaron a los medios de comunicación que lanzarán sus candidaturas finalizado dicho certamen; la guerra que EE.UU. e Israel mantienen contra Irán se reiniciará el lunes 20; el partido del morbo dice que, si los seleccionados avanzan (EE.UU. e Irán), se podrían enfrentar en dieciseisavos.
El Mundial de Fútbol 2026 tiene la capacidad de pausar la política global y los conflictos. La idea de que “todo se frena hasta después del Mundial” es una regla real. La atención a la Copa del Mundo es masiva. Los medios priorizan el fútbol. La opinión pública está enfocada en otra cosa; eso hace que otros temas sean menos visibles.
Algunos gobiernos evitan anuncios impopulares, posponen medidas económicas para
no generar rechazo. Se detienen las guerras, pero no se frenan las crisis estructurales. El mito de “Pan y Circo” existe; el entretenimiento distrae a la población de problemas reales. Y “ellos” lo saben. Los gobiernos intentan aprovechar el clima emocional y algunas decisiones se posponen estratégicamente. Por ejemplo: En la Copa Mundial de la FIFA 1978, la dictadura militar utilizó el mundial como herramienta de imagen internacional, mostrando “normalidad” ante el mundo; mientras tanto, seguían las violaciones a los derechos humanos. En la Copa Mundial 2006 en Alemania, se manipuló a los medios para mejorar la imagen internacional, fue un “verano de cuentos de hadas” y se usó políticamente al evento. Lo mismo ocurrió con el Mundial 2018 en Rusia; se la buscó mostrar “moderna y abierta” para reducir la visibilidad de tensiones internas; Vladímir Putín (quien invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022) hizo reformas económicas muy impopulares que se comunicaron recién después del Mundial.
La FIFA, mientras tanto, comandada por Gianni Infantino, es socia del “pedófilo y asesino”, Donald Trump, presidente de los EE. UU., quien acaba de decir (hace exactamente dos semanas) “que Irán podría ser aniquilado o eliminado en una sola noche y que el país entero podría desaparecer”. Les recuerdo que son 93 millones de seres humanos.
EE.UU. (Socio de la FIFA) junto a Israel han asesinado hasta hoy en Irán (informes oficiales y organizaciones de derechos humanos) a 3.500 personas, con cerca de 1.500 de ellas identificadas como “civiles”. Esto incluye a cientos de mujeres y niños, con miles de heridos y desplazados. Por otro lado, Donald Trump está muy complicado con su amigo Jeffrey Epstein, suicidado el 10 de agosto de 2019 en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York antes del juicio en su contra por cargos de tráfico sexual y conspiración. Exagentes del FBI y la CIA dicen tener información clasificada de quién dio la orden de asesinar al pedófilo amigo del presidente norteamericano.
En tanto esto ocurre, la FIFA sanciona el racismo y la discriminación, el cierre parcial o total de estadios, la quita de puntos, la pérdida de partidos por reglamento y la expulsión de jugadores que cometan actos racistas o se “tapen la boca al insultar”. El marco disciplinario de la FIFA contempla medidas progresivas y severas. Lo que la FIFA carece es de un marco “MORAL”.
Jules Rimet nunca imaginó el poder que tendría la FIFA 96 años después. Lucien Lauren solo empujó el balón a la red. “La pelota está manchada con sangre… Diego”.


