Esteban Bullrich renunció al PRO y apuntó al blindaje a Adorni

El ex senador nacional y ex ministro de Educación Esteban Bullrich presentó su renuncia irrevocable al PRO, el partido que ayudó a fundar junto a Mauricio Macri hace más de dos décadas. Lo hizo a través de una carta dirigida al expresidente, fechada el 24 de junio y difundida en sus redes la mañana de este jueves, en la que señaló la «protección brindada» al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, como el hecho que terminó de marcar su distancia con el espacio.
La salida de uno de los dirigentes históricos del macrismo expone la crisis interna que el caso Adorni provocó en la fuerza amarilla, tensionada entre el respaldo legislativo a la agenda de Javier Milei y la preservación de una identidad propia.
La carta: una ruptura de valores, no de táctica
En el texto, Bullrich sostuvo que desde hace tiempo le costaba reconocer en las decisiones del partido «el espíritu que nos dio origen». Aclaró que no se trataba de «diferencias tácticas ni de matices propios de cualquier fuerza política», sino de una distancia creciente entre los principios declarados y las decisiones efectivamente adoptadas.
El dirigente identificó un episodio puntual como punto de quiebre: la postura del PRO frente a Adorni.
«La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia.»
Esteban Bullrich, en su carta de renuncia al PRO
Para Bullrich, ese momento dejó al descubierto que «la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética», y que las organizaciones revelan su identidad por aquello que deciden «justificar, tolerar o defender». Días antes, había sido más tajante en X: «Es un corrupto. Fin».
El ex funcionario también vinculó la decisión con su situación personal. Bullrich convive con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa, y escribió que «el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia». Permanecer en el partido, sostuvo, implicaba «aceptar silencios y decisiones» con las que ya no podía identificarse.
El detonante: la jugada del PRO en Diputados
La renuncia se conoció después de que el bloque del PRO no acompañara la sesión especial del martes 23 en la Cámara de Diputados, impulsada por la oposición para avanzar con la interpelación y una eventual moción de censura contra Adorni. Esa sesión se cayó por falta de quórum: a las 14.31, con apenas 117 legisladores en sus bancas —doce menos de los 129 necesarios—, el presidente del cuerpo, Martín Menem, la dio por finalizada.
El quórum es el número mínimo de legisladores —la mitad más uno— necesario para abrir una sesión. Cuando bloques que tienen los votos optan por no bajar al recinto, la sesión no se habilita y los proyectos del temario quedan sin tratamiento, sin necesidad de rechazarlos expresamente en una votación.
El macrismo defendió esa decisión con un argumento reglamentario: avalar la sesión hubiera implicado plegarse a una maniobra del kirchnerismo, y como los proyectos contra Adorni carecían de dictamen de comisión, requerían dos tercios de los presentes, un número inalcanzable con el rechazo de La Libertad Avanza.
El PRO se defiende y crecen las adhesiones
Ante el malestar interno, el partido emitió un comunicado para fijar posición sobre el jefe de Gabinete, investigado judicialmente por presunto enriquecimiento ilícito y que admitió haber ocultado al menos US$500.000 en sus declaraciones juradas.
«Nuestra posición fue coherente de principio a fin. Primero pedimos explicaciones y, una vez conocidas, entendimos que Adorni no puede seguir en el cargo.»
Comunicado oficial del PRO
Las reacciones a la carta no tardaron. El diputado y presidente de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, destacó «el coraje y la dignidad» de Bullrich y afirmó que sus palabras «representan a muchos». También se pronunciaron el exsecretario de Cultura Pablo Avelluto y el exembajador Diego Guelar, en sintonía con la idea de una crisis de identidad del espacio.
Una figura fundacional y un antecedente que pesa
El peso simbólico de la renuncia se explica por la trayectoria de Bullrich: integró el PRO desde su fundación, fue diputado nacional, ministro de Educación porteño y nacional durante la gestión de Cambiemos, y senador nacional por Buenos Aires, banca a la que se alejó tras su diagnóstico de ELA. Su perfil quedó asociado a un discurso de diálogo, consenso y transparencia.
No es la primera salida de relieve. La propia Patricia Bullrich —sin parentesco directo con el ex senador— dejó el partido tras las elecciones de 2023 para sumarse a La Libertad Avanza, donde hoy conduce el bloque oficialista en el Senado. La carta de Esteban Bullrich llega, además, en un momento en que Macri intenta reordenar la fuerza frente a la expansión libertaria, con sectores internos que discuten si profundizar la alianza con Milei o recuperar autonomía de cara a 2027.
La renuncia de un cofundador del PRO convierte el caso Adorni en algo más que un episodio judicial: lo transforma en una línea de fractura dentro de la principal fuerza aliada del Gobierno. La pregunta de fondo es cuánto está dispuesto el macrismo a sostener a un funcionario cuestionado a cambio de preservar su sociedad parlamentaria con La Libertad Avanza, en plena discusión sobre su identidad rumbo a 2027.
− Esteban Bullrich, cofundador del PRO, presentó su renuncia irrevocable en una carta a Mauricio Macri fechada el 24 de junio.
− Señaló la «protección brindada a Manuel Adorni» como el punto de quiebre con el partido.
− El detonante fue la negativa del bloque PRO a dar quórum en Diputados el martes 23, que hizo caer la sesión por la interpelación.
− El PRO se defendió: afirmó que pidió explicaciones y que Adorni «no puede seguir en el cargo».
− Adorni está investigado por presunto enriquecimiento ilícito y admitió haber ocultado al menos US$500.000 en sus DDJJ.








