El Senado pospuso la sesión y Adorni quedó cerca de ser interpelado

El oficialismo y aliados frenaron la sesión de mañana. El jueves 25 se votaría la convocatoria a Adorni, que iría al recinto el 2 de julio.
El oficialismo y bloques aliados del Senado lograron este miércoles posponer la sesión que estaba prevista para mañana, en medio de los pedidos de la oposición para interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El oficialismo negociaba con bloques dialoguistas para suspender el debate impulsado por la oposición, que reclama una interpelación y analiza una moción de censura.
La definición llegó tras la reunión de Labor Parlamentaria de las 18, realizada en el despacho de la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel. Antes, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, había articulado una postura común con bancadas aliadas.
La postergación no altera el escenario de fondo: el jueves 25 se votaría el mecanismo para convocar al funcionario, que asistiría al recinto el 2 de julio. Allí enfrentaría primero la interpelación —y una eventual moción de censura— antes del informe de gestión agendado para esa fecha.
Qué necesita cada paso
El artículo 101 de la Constitución Nacional establece que el jefe de Gabinete puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura por cualquiera de las dos cámaras. Para aprobar la censura y lograr la destitución se necesita la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros: 37 votos en el Senado.
La moción de censura es el procedimiento por el cual el Congreso puede remover al jefe de Gabinete. Fue incorporada en la reforma constitucional de 1994 y nunca se aplicó para destituir a un funcionario.
Habilitar el tratamiento sobre tablas el 25 requiere dos tercios, ya que el pedido no cuenta con dictamen de comisión. Según las fuentes parlamentarias, ese paso no representaría un obstáculo.
El trasfondo
La ofensiva contra Adorni se aceleró tras las cuestiones patrimoniales del funcionario. En el pedido opositor se sostiene que existirían graves inconsistencias patrimoniales, además de omisiones y rectificaciones en sus declaraciones ante la Oficina Anticorrupción y ARCA.
En el Senado, la arremetida está impulsada por el kirchnerismo, que busca ir a sesión para insistir y presionar tanto con la interpelación como con la moción de censura. El interbloque peronista, sin embargo, todavía no reúne los votos para imponer el debate.
En paralelo, la sesión frustrada tenía previsto tratar pliegos judiciales y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, iniciativa que aún negocia el oficialismo con sus aliados.









