Senado: el oficialismo dejó caer la sesión y blindó a Adorni

El bloque de La Libertad Avanza dejó caer este jueves la sesión ordinaria del Senado para evitar el tratamiento del pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Los senadores oficialistas bajaron al recinto pero no ocuparon sus bancas: cuando la jefa de la bancada, Patricia Bullrich, ingresó, les indicó que permanecieran de pie.
Con 25 senadores presentes, todos de los bloques de la oposición dialoguista aliados al oficialismo, el presidente provisional del cuerpo, Bartolomé Abdala (LLA-San Luis), dio por levantada la sesión a las 11.31 al vencer el plazo de espera sin alcanzar el quórum. El peronismo no se asomó al recinto.
Una sesión que nadie quería habilitar
La caída fue producto de un doble bloqueo. El oficialismo y sus aliados optaron por no dar número para frenar la discusión sobre Adorni —investigado por presunto enriquecimiento ilícito— mientras que el justicialismo, que conduce José Mayans (Formosa), no baja a dar quórum en sesiones convocadas por el oficialismo. A la negativa peronista se sumó su rechazo frontal al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, también incluido en el temario.
El quórum es el número mínimo de legisladores necesario para que una cámara pueda sesionar: la mitad más uno de sus miembros. Sin ese piso, la sesión no se abre y ningún asunto del temario puede tratarse, más allá de las mayorías específicas que cada proyecto requiera para su aprobación.
De esta manera, el oficialismo volvió a contener la ofensiva sobre el jefe de Gabinete, pero al costo de resignar su propia agenda parlamentaria: quedaron sin tratarse acuerdos diplomáticos y judiciales, cinco convenios internacionales y la declaración de San Miguel de Tucumán como capital simbólica de la República cada 9 de julio.
La pulseada reglamentaria que precedió a la caída
La frustrada sesión había estado atravesada por una disputa sobre el mecanismo para habilitar la interpelación. En la primera reunión de Labor Parlamentaria, la semana pasada, Bullrich había coincidido con la oposición en que el artículo 101 de la Constitución es «operativo» y que bastaba con la mayoría absoluta —37 votos— para convocar a Adorni.
Días después, el oficialismo rectificó esa acta en una nueva reunión —a la que no asistió el interbloque peronista— y fijó que todo proyecto de resolución sin dictamen de comisión debe habilitarse sobre tablas con dos tercios de los votos. Ese cambio de criterio fue el que el justicialismo se proponía resistir en el recinto, instancia que finalmente no llegó a abrirse.
La interpelación al jefe de Gabinete (art. 101 de la Constitución) es el paso previo a una eventual moción de censura, que para removerlo exige la mayoría absoluta del total de cada Cámara. Es distinta de la habilitación sobre tablas de un proyecto sin dictamen, que el Reglamento del Senado supedita a los dos tercios.
El PRO metió presión y la interna libertaria quedó expuesta
A la iniciativa peronista se había sumado un pedido de interpelación del PRO, que con dos senadores en actividad —una de sus integrantes está de licencia por maternidad— buscó tensionar la posición del oficialismo, a contramano de lo actuado por sus pares en Diputados, donde esta semana tampoco hubo quórum para tratar el tema.
La jornada dejó al descubierto, además, el cortocircuito entre Bullrich y Adorni. La interpelación que reclamaba el peronismo tenía fecha tentativa para el 2 de julio, día en que estaba previsto que el jefe de Gabinete brindara su primer informe de gestión ante la Cámara alta. Bullrich le había recomendado no concurrir, pero el funcionario ratificó públicamente su disposición a hacerlo.
Propiedad privada, otra vez en espera
Entre los temas que quedaron sin tratamiento se destaca el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada (Orden del Día 104/26), asociado al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que llegaba con dictamen de mayoría y dos de minoría. El texto modifica el régimen de expropiaciones, los juicios de desalojo, la venta de tierras rurales a extranjeros y las prohibiciones de la ley de manejo del fuego sobre superficies incendiadas, entre otras normas.
Su tratamiento, largamente postergado y resistido incluso por aliados que lo habían modificado en las últimas semanas, deberá esperar a una nueva convocatoria.
La caída de la sesión mantiene sin resolver una discusión de fondo sobre cómo se interpreta el artículo 101 de la Constitución y qué mayoría se necesita para que un jefe de Gabinete rinda cuentas. El oficialismo gana tiempo, pero la causa Adorni sigue abierta y arrastra consigo proyectos de alto impacto, como la reforma de propiedad privada, que regula desalojos, expropiaciones y tierras rurales.
− LLA bajó al recinto pero no se sentó: con 25 presentes y sin quórum, la sesión se cayó a las 11.31.
− El peronismo no dio número y la interpelación a Adorni quedó sin tratamiento.
− Quedó pendiente la pulseada por el mecanismo de habilitación: mayoría absoluta (37) vs. dos tercios.
− También cayeron la ley de propiedad privada (OD 104/26), acuerdos diplomáticos y judiciales y cinco convenios internacionales.
− La interpelación reclamada tenía fecha tentativa para el 2 de julio, junto al informe de gestión de Adorni.








