EL PERONISMO: HERENCIAS EMOCIONALES

Hay partidos políticos. Hay movimientos. Y después está el peronismo: una maquinaria de poder que parece escrita, demasiadas veces, bajo la lógica de la tragedia. En la historia contemporánea argentina hay un dato extraordinario —y perturbador—: el peronismo tuvo dos…

La silla presidencial vacía en la Casa Rosada representando la crisis de liderazgo político NCN

MILEI Y LA NADA MISMA

En septiembre de 1973, Juan Domingo Perón logró lo que hoy parece imposible. Unificó a un movimiento atravesado por tensiones ideológicas profundas y lo llevó a una victoria aplastante. Hoy, ese mismo espacio no logra ordenarse ni siquiera frente a una derrotacomo la ocurrida el 26 de octubre pasado.Perón no unió convenciendo a todos, unió porque nadie podía prescindir de él. Perón reinstala el principio básico: “El que gana conduce, el que pierde acompaña.” No era solo una frase, era una regla política. Las diferencias no desaparecieron, pero quedaron subordinadas a la conducción. Hoy esa persona dentro del movimiento, NO EXISTE.