MILEI Y LA NADA MISMA

En septiembre de 1973, Juan Domingo Perón logró lo que hoy parece imposible. Unificó a un movimiento atravesado por tensiones ideológicas profundas y lo llevó a una victoria aplastante. Hoy, ese mismo espacio no logra ordenarse ni siquiera frente a una derrotacomo la ocurrida el 26 de octubre pasado.Perón no unió convenciendo a todos, unió porque nadie podía prescindir de él. Perón reinstala el principio básico: “El que gana conduce, el que pierde acompaña.” No era solo una frase, era una regla política. Las diferencias no desaparecieron, pero quedaron subordinadas a la conducción. Hoy esa persona dentro del movimiento, NO EXISTE.

El expresidenteJavier Milei(ya todos sabemos que al país lo conduce KM), hoy se encuentra en caída libre. Los datos más recientes no dejan dudas al respecto: alrededor del 63% de la población rechaza su gestión, frente a un 35% de aprobación. Otras consultoras ubican el rechazo incluso en 65%-67%, considerando un diferencial negativo amplio. Su imagen viene bajando mes a mes desde comienzo de 2026, con un deterioro marcado. El descontento social crece, pero no hay una oposición que lo capitalice. Pero el dato más relevante no es solo la caída de imagen, sino este escenario: el expresidenteMileipierde apoyo, pero sigue sin tener un rival claro que concentre ese descontento.

La Argentina atraviesa un momento inquietante. No es solo la crisis económica o la tensión social, es algo más profundo. Es la sensación de un país sin dirección clara, empujado por decisiones que no terminan de encajar en un proyecto. La consecuencia es incertidumbre. En la economía, en la política, en la vida misma. Un país no puede sostenerse a los gritos, eso es faltade autoridad. Necesita previsibilidad, coordinación y objetivos claros. Hoy nada de eso existe.

Pero el problema no termina ahí. Del otro lado la oposición no logra constituirse como alternativa. Y en ese escenario, el peronismo –históricamente columna vertebral de la oposición- atraviesa una crisis que ya no puede disimular. La falta de liderazgo no es nueva, pero sí cada vez más evidente. Y también tiene responsables concretos. Cristina Fernández de Kirchner conserva influencia, pero ya no alcanza para ordenar al conjunto. Porque no es Perón. ¿Lo podrán comprender alguna buena vez?.Es uno de los problemas. No la solución. En tanto y en cuanto se crea que la doctora suma, estamos en graves problemas.

Con Alberto Fernández se dejó una herencia de desconfianza que aún pesa. Pues: “mi querida Fabiola” nunca fue Cámporani Cristina era Perón. Y Sergio Massaen el tramo final, no logró revertir una crisis que terminó arrastrando al espacio completo. No es solo lo que hicieron, Es también lo que no hicieron. No construyeron una transición, no habilitaron nuevos liderazgos, no generaron una salida. Es por todo ello, que los hermanitos Mileillegaron al poder. Mientras tanto, el resto de la dirigencia eligió mirar de costado. Gobernadores, intendentes y referentes que priorizaron la supervivencia local por sobre la reconstrucción nacional. Sin riesgo, no hay liderazgo. Y sin liderazgo no hay proyecto.

El resultado es un vacío doble. Un gobierno sin rumbo y una oposición que no logra ofrecerlo. En ese cruce, lo que se pierde es algo más que una disputa política, se debilita la idea misma de futuro. Axel Kicillof solo será una alternativa nacional, si escapa a aquella consigna: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Y construir consensos mucho más amplios, que arropen a sectores por fuera de las estructuras del peronismo

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Caludio Hugo Naranjo

Licenciado en Comunicación Social (UK). Periodista con amplia trayectoria como editorialista en medios nacionales (Clarín, La Nación, Página/12, Ámbito Financiero) y director del portal Cómo te Explico.
Ex Jefe de Gabinete de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación (1989-1990). Histórico dirigente del PJ con participación en campañas presidenciales y candidaturas legislativas.
Autor de más de diez libros que transitan el ensayo político (La Revolución que se Avecina), la narrativa histórica (1970, 50 años de historia) y la ficción, siendo premiado como Mejor Autor Novel en el año 2000.

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