Milei y el Periodismo

Las relaciones entre el presidente de la Nación y el periodismo siempre fueron tirantes; desde Hipólito Yrigoyen en adelante, todos, en mayor o menor medida, colisionaron con el cuarto poder. El jefe radical con el diario Crítica; Juan Domingo Perón con La Prensa; Arturo Illia con Primera Plana, Confirmado y Todo; Carlos Menem con la Editorial Perfil, en donde el presidente rescató un pensamiento de Benjamín Franklin en “El libro del hombre de bien”, de 1735, en el cual proponía que la libertad de prensa fuera compensada por la “libertad del palo”. El 8 de septiembre de 1997 se tuvo que retractar.

Néstor Kirchner contra Clarín: En 2009 algo se quebró entre el kirchnerismo y Clarín. Comenzó, por aquel entonces y desatado por lo que se conoció como “el conflicto con el campo” —una batalla en el Congreso para subir los impuestos a los terratenientes— una pelea que desparramaría esquirlas hasta fines de 2015. “El país no quiere monopolios mediáticos. ¿Qué te pasa, Clarín, estás nervioso? —dijo el expresidente Néstor Kirchner en un acto. “Clarín, ¿por qué estás tan nervioso? La verdad es que no me lo explico. Hacé democracia, sé abierto, usá los medios para informar y no para desinformar a la gente. La gente se está dando cuenta de cómo son las circunstancias”, fueron sus palabras. Cristina Fernández de Kirchner nunca recompuso el vínculo, que llegó a tener como punto más alto de la fricción a la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual, una disputa en el Congreso para limitar la expansión de Grupo Clarín.

Mauricio Macri y Alberto Fernández también tuvieron sus enfrentamientos, pero nunca nadie se atrevió a cerrarles el acceso al periodismo a la Casa Rosada, como acaba de hacerlo Javier Milei. El presidente confunde las funciones institucionales y laborales de los periodistas acreditados en dicha casa. Pues, una cosa es prohibirles el acceso a la Sala de Conferencias y otra muy distinta es la Sala de Periodistas, las cuales ambas se encuentran en el primer piso, pero geográficamente en lugares distintos.

En la primera, los funcionarios tienen la posibilidad, en una visión protocolar, de comunicar distintas iniciativas del gobierno nacional, lo cual podría imperar la orden de no ingreso a la misma de los periodistas acreditados (ya es un escándalo) por circunstancias que el gobierno daría a conocer. Es decir, comunicarían a la sociedad sin conferencia de prensa. En la segunda, están impidiendo el ingreso a la Sala Roberto Di Sandro a los medios de comunicación que ejercen su lugar de trabajo allí, desde siempre.

Si bien la Sala está dentro del Palacio de Gobierno, ese territorio es “Zona Liberada”, escapa al control del Ejecutivo. Por lo tanto, se está llevando a cabo una ocupación ilegal, con lo cual el que firmó la orden de no “dejar ingresar” a los periodistas acreditados a su lugar de trabajo está infringiendo la ley. A Milei solo le quedan Luis Majul, Jonatan Viale y Eduardo Feinmann, quienes ejercen el rol de voceros del gobierno nacional y del mismo presidente.

Reitero, quien dio la orden debería ser citado por un fiscal en funciones y llevado a la justicia. Me sorprende ver inactivo al arco político opositor a una medida tan militarista que lleva a cabo Milei con total impunidad. El alto contenido político de esta medida linda con lo peor de las dictaduras. Milei, envalentonado por Donald Trump, se lleva las instituciones por delante, socava la libertad de prensa y ocupa un espacio que no le pertenece. Se le permite al presidente insultar a periodistas y medios de comunicación. Se está banalizando el ataque diario indiscriminadamente. Este hombre va a seguir avanzando si los poderes del Estado, aquellos que están en manos de la oposición, no frenan las desatinadas actitudes, en todos los ámbitos, del presidente. Espero que no sea demasiado tarde.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *