A dos semanas del inicio de las sesiones ordinarias, la Legislatura porteña aún no ha logrado definir la integración de sus comisiones permanentes, el motor donde se cocinan las leyes antes de llegar al recinto. El bloque del PRO, que conduce Matías López, enfrenta una resistencia inédita por parte del interbloque de Unión por la Patria y de La Libertad Avanza, quienes exigen una representación acorde a la nueva fisonomía parlamentaria resultante de los últimos comicios.
El peronismo aspira a controlar diez comisiones, con especial interés en las áreas sociales y el futuro fuero laboral de la Ciudad. Por su parte, los libertarios buscan quedarse con la presidencia de Justicia y Asuntos Constitucionales, áreas clave para cualquier reforma institucional que pretenda Jorge Macri. El PRO, por ahora, solo ha logrado retener con relativa tranquilidad las comisiones de Presupuesto y Seguridad, consideradas «líneas rojas» para la gobernabilidad del Ejecutivo local.
Detrás de estas negociaciones se encuentra la necesidad de destrabar proyectos de alto impacto, como el financiamiento para la extensión de la Línea F de subte y la actualización de las valuaciones fiscales para el ABL e Inmobiliario. Mientras no haya acuerdo en el reparto de los sillones de las comisiones, la actividad legislativa porteña se mantendrá limitada a homenajes y declaraciones de interés, postergando los debates de fondo que la Ciudad demanda.
