A partir de este mes, los integrantes del Senado de la Nación percibirán una dieta bruta superior a los $11.000.000. El ajuste, que responde al cierre de la paritaria de los trabajadores del Congreso (APL, ATE y UPCN), se traslada de forma directa a los legisladores debido a la normativa vigente que vincula sus ingresos con las categorías más altas del escalafón administrativo.
El mecanismo de «enganche» automático
A diferencia de otros sectores del Estado, el sueldo de los senadores está atado a la evolución salarial de los empleados de la casa. Cada vez que los gremios negocian una suba para el personal de planta, las dietas se indexan sin necesidad de que los legisladores tengan que votar una resolución específica en el recinto.
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Monto Bruto: Supera los $11.000.000 mensuales.
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Monto Neto (Bolsillo): Se estima en torno a los $8.200.000, dependiendo de antigüedad y desarraigo.
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Contexto: Se produce en un marco de fuerte restricción presupuestaria en otras áreas del Poder Ejecutivo.
El debate que el Congreso no salda
Desde el punto de vista politológico (UNLa), este fenómeno expone la tensión entre el capital simbólico del legislador y la realidad material del electorado. Mientras que en la Cámara de Diputados han existido intentos de «desenganchar» las dietas para evitar el costo político, el Senado mantiene un esquema que garantiza la actualización frente a la inflación 2026.
Hasta el momento, no hay consenso en la Comisión de Asuntos Constitucionales para avanzar con proyectos que fijen un tope a estos haberes o los vinculen a la movilidad jubilatoria, una demanda que crece en la opinión pública.
